Bodas alternativas: soluciones de la industria ante la contingencia

Hoteles para bodas en mexico

En la industria de las bodas, primavera significa temporada alta. Algunos expertos aseguran que la mayor cantidad de casamientos en el año comienza desde marzo y se extiende hasta mayo. No obstante, debido a la contingencia por coronavirus, cientos de eventos se han visto obstaculizados, y muchas parejas han optado por cancelar o suspender temporalmente las bodas venideras.

Tan solo en México, desde el pasado 24 de marzo hasta el 19 de abril de 2020, la Oficina Central, Subdirecciones y Oficinas Regionales del Registro Civil del Estado de México decidieron no dar atención al público. Estas medidas fueron tomadas de acuerdo a las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud.

Este hecho afecta, sin duda, la celebración de los matrimonios posteriores al 24 de marzo, pero también repercutió en aquellos eventos que ya habían sido programados antes, pues debido a precauciones sanitarias y con el fin de seguir las medidas de aislamiento social, las autoridades establecieron que solo podrían estar presentes en las ceremonias los contrayentes y el Oficial del Registro Civil.

Ante esta situación, prometidos y empresas por igual se ven afectados anímica y económicamente, sobre todo, al tratarse de un compromiso tan importante. Ambas partes están conscientes de que tanto un matrimonio como una luna de miel son fecha significativas, y no por nada se trabaja en equipo con meses de antelación para que todo salga perfecto. Sin embargo, las empresas dentro de la industria de las bodas están haciendo lo posible por motivar a sus clientes a que no descarten por completo sus planes, sino a que los pospongan.

Y es que, no es de sorprender que, tras la cancelación masiva de eventos, tanto haciendas, hoteles, wedding planners, iglesias, tiendas de ropa, comprometidos e invitados, también se ven perjudicados económicamente. La movilidad se obstaculiza para todos, mucho más en temporada alta; es en estos momentos cuando se vuelve más notable que ambas partes están ligadas estrechamente: las parejas están sujetas a la disponibilidad de los recintos y los recintos dependen de otras parejas para continuar en operación.

Sin embargo, los expertos no se han cansado de reafirmar que, a pesar de la incertidumbre que causa la pandemia del COVID-19, esto es temporal. Hashtags en las redes como #MeCasoEnCasa o #EstoEsTemporal han circulado con mayor frecuencia, para demostrar que es necesario sobreponerse a los tiempos difíciles.

Algunos han decidido incluso aventajar la situación y tomarla positivamente como una oportunidad de innovar, dotando sus celebraciones de un giro original y único hasta ahora: desde casamientos exclusivos con un número reducido de personas hasta bodas —que no escatiman en audiencia… virtual—, transmitidas por zoom y otras plataformas digitales.

Para muchos puede parecer descabellado que alguien se case online pero, tomando en cuenta que cada vez son más frecuentes las relaciones a distancia, cuya subsistencia se logra mayormente con chats y videollamadas, el aumento de esta modalidad por la que muchas parejas optan ya ha dejado constancia de que las diferencias geográficas no son un impedimento para estar juntas. Y, en casos específicos como estos, lo de menos es que cientos de invitados acompañen a las parejas desde la comodidad de sus hogares, con jabón, gel antibacterial y copa de vino en mano.

Las bodas del futuro presente

En Latinoamérica, ya es famoso el caso de Diego Aspitia y Sofía Cuggino, habitantes de Córdoba, Argentina. Ambos planeaban casarse por el civil el 26 de marzo y festejar con sus seres queridos dos días después, pero a causa de las órdenes oficiales del país, la orden de cuarentena echó abajo. Decidieron que las limitaciones no serían problema: al estar recién instalados en su nueva casa, pidieron la clave de wifi a sus vecinos y algunos de sus amigos apoyaron con la grabación de la boda, que festejaron vía Zoom, Instagram y Facebook junto a 500 invitados aproximadamente.

Por otro lado, en México, el vocero de la Arquidiócesis de San Luis Potosí, Juan Jesús Priego, a mediados de marzo declaró que no estarán perimidas grandes aglomeraciones: en cuanto a las bodas, se harán a puerta cerrada y con un número limitado de gente. También recomendó que se reprogramen los eventos.

Mientras tanto, en países como Estados Unidos, antes de que el brote de COVID-19 se disparara a un nivel mayor, algunas parejas optaron por celebrar su matrimonio alrededor de pocas personas, haciendo de su compromiso algo mucho más exclusivo e íntimo aun. A principios de marzo, aún fueron llevadas a cabo algunas bodas en las que predominaba el uso de guantes y geles antibacteriales.

Muchas personas han decidido sacar provecho a la virtualidad, en lo que logran retomar sus compromisos nupciales aplazados; se trata de un acto simbólico y una medida temporal, que no deja de lado la seguridad de otros y mantiene a la gente a la que estiman en resguardo. A la par, la industria de las bodas sigue demostrando que está preparada para afrontar situaciones imprevistas y, sobre todo, que apoyará más que nunca a sus clientes mediante la flexibilidad y la creatividad.

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